Bienvenidos al

BLOG de CENTRO ÁUREA

TRASTORNOS DEL SUEÑO EN LA INFANCIA

20 diciembre 2019

El sueño es una función fisiológica fundamental. A lo largo de la vida, el comportamiento del sueño varía dependiendo de los ciclos biológicos intrínsecos y del entorno, observándose cambios vinculados al desarrollo psicomotor y condicionantes educativos, familiares, laborales y sociales. Así, el recién nacido tiene un mayor sueño activo produciéndose un descenso gradual de su duración hasta los 2-3 años, manteniéndose desde entonces la duración prácticamente estable durante toda la vida del sujeto (lo que parece constituir una reserva de sueño REM) (Uebergang, Arnup, & Hiscock, 2017).

Un concepto importante es el de higiene del sueño, es decir, aquellas recomendaciones ambientales y de comportamiento destinadas a promover un sueño saludable. La Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria (GPCTSIAAP, 2011) establece una serie de medidas fundamentales como son:

  • Acostarse y levantarse todos los días, aproximadamente, a la misma hora.
  • Evitar las siestas muy prolongadas o tardías.
  • Establecer una rutina de actividades relajantes antes de acostarse.
  • Mantener condiciones ambientales adecuadas para dormir (temperatura, ventilación, ruidos, luz).
  • Evitar comidas copiosas, cafeína o beber mucha agua antes de acostarse.
  • Evitar actividades estresantes y el uso de pantallas (TV, ordenador, móvil) en las horas previas a acostarse.
  • Evitar asociar situaciones de castigo con irse a la cama.
  • Realizar ejercicio físico al aire libre cada día, aunque no inmediatamente antes de acostarse.

El sueño no es un proceso pasivo, es un estado activo y dinámico complejo que tiene gran impacto sobre la salud, el funcionamiento durante la vigilia y el desarrollo.

Existen dos grandes fases del sueño en función de los patrones de actividad eléctrica cerebral, el registro de la actividad ocular y del electromiograma.

  1. Sueño de ondas lentas donde encontramos 4 estadios que van profundizado progresivamente.
  2. Sueño paradójico, también llamado MOR (Movimientos Oculares Rápidos) o REM (equivalente en inglés).

Los problemas y trastornos del sueño de los niños pueden clasificarse en 3 categorías:

1. El niño al que le cuesta trabajo dormirse.
2. El niño que presenta eventos anormales durante el sueño.
3. El niño que se duerme durante el día.
1. Le cuesta dormirse

Insomnio

El insomnio se caracteriza por la dificultad para iniciar y mantener el sueño, o bien la sensación de no haber dormido bien y que esto se alargue, al menos, durante un mes seguido. El trastorno del insomnio es uno de los problemas más frecuentes en los niños. Podríamos hablar de dos tipos de insomnio uno por higiene de sueño inadecuada y el conductual de la infancia. Las repercusiones del insomnio son importantes tanto para el niño como para los padres asociando irritabilidad, trastornos de conducta y retraso escolar por un deterioro asociado de las funciones cognitivas (Beebe, 2011).

Síndrome de movimientos periódicos de las piernas o piernas inquietas

Son episodios periódicos de movimientos estereotipados de las extremidades, generalmente las piernas, que ocurren durante el sueño. Esto puede provocarle insomnio y cansancio durante el día. Es un trastorno del que se desconocen las causas, aunque parece que hay predisposición familiar. Es primordial ofrecer a estos niños apoyo cuando están en la escuela, ya que muchos de ellos empeoran por la mañana por la obligación de estar sentados en clase, sin moverse.

Síndrome del retardo de fase

Este síndrome es una alteración del ritmo del sueño que comienza a manifestarse, normalmente, a partir de los 10 años. Consiste en una incapacidad de conciliar el sueño a horas convencionales, lográndolo más tarde, generando una dificultad para despertarse a las horas establecidas.

2. Hace "cosas raras" por la noche

Síndrome de la apnea obstructiva del sueño (SAOS)

Son episodios repetidos de obstrucción de vías respiratorias superiores, generalmente acompañados de desaturación de oxígeno sanguíneo. El diagnóstico de certeza se realiza con polisomnografía.

Sonambulismo

Es un trastorno muy común en niños en edad escolar. Es una conducta compleja que incluye generalmente caminar, que se inicia durante el sueño lento, por lo que es más frecuente en el primer tercio de la noche. Es más prevalente entre los 4- 8 años y el curso suele ser benigno, es decir, se resuelve con la edad sin necesidad de tratamiento. El niño no responde a estímulos externos y no recuerda nada.

Terrores nocturnos

Esta alteración del sueño consiste en un despertar brusco que se produce durante las fases 3 o 4 de sueño lento acompañado de grito, síntomas vegetativos y conductuales de miedo intenso, parece una pesadilla, aunque mucho más intenso. Suelen ocurrir en el primer tercio del sueño nocturno y la persona no recuerda el episodio. Los terrores nocturnos son más comunes en los niños de entre 3 y 7 años de edad y mucho menos comunes después de eso. Pueden ser hereditarios. Se pueden presentar en adultos, especialmente cuando hay tensión emocional o consumo de alcohol.

Pesadillas

Las pesadillas, a diferencia de los terrores del sueño, suelen ocurrir en la última mitad del sueño, durante la fase REM. En la mayoría de los casos se despiertan fácilmente del episodio y recuerdan lo sucedido, lo que a su vez implica que sea difícil volver a dormir (GPCTSIAAP, 2011). Principalmente, están relacionadas con la ansiedad o el miedo.

Movimientos rítmicos del sueño

Son un conjunto de conductas estereotipadas con movimientos repetitivos de tronco, cuello, cabeza que ocurren inmediatamente antes de iniciar el sueño y se mantienen durante el sueño ligero. Es frecuente en lactantes y niños hasta el segundo y tercer año de vida, pero puede persistir hasta la edad adulta en algunos casos.

3. Se duerme durante el día

Narcolepsia

Se caracteriza por somnolencia y episodios incoercibles de sueño de aparición súbita.

Asocia cataplexia (pérdida súbita y bilateral del tono muscular en situaciones emocionales intensas) y otros fenómenos de sueño REM, como las alucinaciones hipnagógicas o la parálisis del sueño. Se diagnostica con el test de latencias múltiples. Este trastorno es muy poco frecuente en la infancia y suele establecerse durante la adolescencia y la juventud. El papel de los padres en esta etapa es especialmente importante para establecer hábitos de higiene del sueño (Sánchez-Carpintero , 2008).


La pieza clave para conocer qué está sucediendo y si se corresponde con algún trastorno del sueño es una evaluación exhaustiva, donde es fundamental la anamnesis y la exploración física.

Actualmente se conoce la existencia de factores psicológicos que juegan un papel importante y esto ha permitido la utilización de un amplio abanico de técnicas conductualesy cognitivas para abordar los trastornos del sueño durante la infancia y adolescencia.

En Centro Áurea contamos con un equipo de profesionales que pueden ayudar y asesorar a las personas con este tipo de problemas.

Si quieres conocer más sobre esta técnica ¡Contáctanos!, estaremos a tu disposición para cualquier duda.


Referencias

Beebe, D. W. (2011). Cognitive, behavioral, and functional consequences of inadequate sleep in children and adolescents. Pediatric Clinics of North America, 58, 649- 665.

Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria. Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria. (2011). Obtenido de www.adolescenciasema.org

Sánchez-Carpintero , R. (2008). Trastornos del sueño en la niñez. Asociación Española de Pediatría, 255-261.

Uebergang, L. K., Arnup, S., & Hiscock, H. (2017). Sleep problems in the first year of elementary school: The role of sleep hygiene, gender and socioeconomic status. Sleep Health, 3, 142-147.