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TANV

Trastorno de aprendizaje no verbal, 11 Enero 2019

El trastorno de aprendizaje no verbal (TANV) es un subtipo de trastorno específico de aprendizaje no recogido en ningún sistema de clasificación como el DSM 5 o CIE-10. Según Acosta (2000), se han utilizado distintos nombres para agrupar a los niños con esta sintomatología, términos como: trastorno del aprendizaje procedimental, síndrome del hemisferio derecho, trastorno del desarrollo de la coordinación y dispraxia del desarrollo.

Johnson y Myklebust (1971) fueron los primeros en poner nombre y describir este trastorno como un problema de aprendizaje o rendimiento escolar pero con un buen desarrollo del lenguaje. Rourke (1987) propuso el primer modelo etiológico basado en las diferencias funcionales del hemisferio derecho (HD) y el hemisferio izquierdo (HI). Existen estudios de neuroimagen que revelan anomalías leves en el HD en individuos que presentan características de TANV, especialmente en las fibras que conectan el HD y el HI. En ocasiones, el daño en el HD no es observable, pero la evaluación neuropsicológica sugiere una disfunción de dicho hemisferio.

Entre las características neuropsicológicas de las personas con TANV se ha descrito un perfil de habilidades y dificultades. Se observan unos déficits primarios que afectan la percepción táctil y visual, las habilidades de coordinación psicomotora y la destreza para tratar con materiales o circunstancias nuevas. Consecuentemente, aparecen unas dificultades secundarias (atención táctil y visual) que, a su vez, conllevan unos déficits terciarios. Éstos se expresan en fracasos en ciertos aprendizajes (memoria táctil y visual) y en funciones ejecutivas (formación de conceptos, resolución de problemas y razonamiento abstracto). El resultado final de esta cadena genera dificultades académicas específicas y dificultades en las habilidades sociales (García-Nonell, Rigau-Ratera y Artigas-Pallarés, 2006).

Por el contrario, aparecen habilidades excelentes en tareas que dependen de la memoria auditiva. Así pues, existe una buena memoria mecánica y una buena estructura del lenguaje (fonología, morfología y sintaxis).

Las personas con TANV muestran dificultades en la organización del espacio, en la adaptación a situaciones nuevas, en la interacción social y en la interpretación de la información no verbal.

Cada niño con TANV tiene un perfil neuropsicológico distinto y cada déficit se manifiesta de forma diversa. Por lo tanto, existe una gran heterogeneidad interindividual.

En definitiva, el TANV es un trastorno que puede producir efectos muy negativos en el desarrollo personal, social y escolar. Por ello, es fundamental una evaluación neuropsicológica rigurosa para conocer el modo idiosincrático de funcionamiento de su sistema cognitivo-emocional, a fin de poder proporcionarle un plan de intervención óptimo para esta persona.

Referencias

Acosta , M. (2000). Síndrome del hemisferio derecho en niños: correlación funcional y madurativa de los trastornos del aprendizaje no verbales. Revista Neurología, 360-367.

García-Nonell, C., Rigau-Ratera, E., y Artigas-Pallarés, J. (2006). Perfil neurocognitivo del trastorno de aprendizaje no verbal. Revista de Neurología (43), 268-274.

Johnson, D., y Myklebust, H. (1971) Learning disabilities. New York: Gunne y Stratton.

Rourke, B. (1987). Syndrome of nonverbal learning disabilities: the final common pathway of white-matter disease/dysfunction?. Clinical Neuropsychology, 209-234.